lunes, 24 de julio de 2017

LAS ACUARELAS DE DON ANTONIO MAURA


Con motivo de mi visita a la Fundación Antonio Maura, contemplé con asombro las acuarelas que don Antonio Maura pintaba en sus ratos libres. No sabía que el gran político mallorquín también fuera pintor, pero no es cosa rara pues un hermano suyo lo fue y de este pintor procede la familia de la actriz Carmen Maura. Don Antonio, casado con Constancia Gamazo,  hermana de Germán ,  le dedicó pinturas a Castilla, a Cantabria- en donde con muy buen gusto veraneaba- y a otros lugares de España. Me sorprenden estos políticos que,  además de hablar bien-  (ahí están publicados en mi querida colección Austral de Espasa Calpe sus discursos)- , de querer a su país y de pensar en sus ciudadanos ( de don Antonio procede, sin ir más lejos, la "idea“" del descanso dominical de los obreros que ahora, en este capitalismo salvaje,  está en serio peligro de desaparecer),  sacaban tiempo para llevarse sus pinceles y pintar . La verdad, no veo a nuestros políticos actuales ni publicando sus discursos (se me ha olvidado decir que don Antonio era un gran lector de Demóstenes y de Séneca) ni pintando acuarelas sobre los paisajes de España. Eran otros políticos; eran estadistas y no gentes mediocres con ansia de poder y de dinero. Cuando don Antonio murió en la casa del canto del Pico en donde pasaba unos días, bajaba por las escaleras del jardín para ponerse a ejercitar su gran afición y cayó en brazos del conde de las Almenas que puso una placa en el lugar exacto en donde don Antonio murió. Os dejo una acuarela del mallorquín para que se nos pongan los dientes largos y, por cierto, a ver si a don Mariano Rajoy,  don Pedro Sánchez o a don Pablo Iglesias se les ve su vena artística porque la otra, la del poder, ya se la tenemos más que vista.



 

viernes, 14 de julio de 2017

MIS HERMANOS KARAMAZOV



He terminado en junio de releer, por tercera vez, “mis” Hermanos Karamazov y los he encontrado con una salud fantástica, pero, a medida que lo iba leyendo, me he permitido pensar en esta broma: ¿podrían darse estos hermanos en nuestro mundo actual? Veamos.


         El padre, Fiodor, es seguro que estaría en una residencia de ancianos para no molestar a sus hijos. Lo irían a ver los domingos y fiestas de guardar y vivirían  muy felices y, sobre todo, con la conciencia muy tranquila pues “está mejor atendido que en casa”


         Dimitri, también conocido como Mitia, Mitka o Mitienka, hedonista, jugador y gran derrochador estaría ingresado en un hospital psiquiátrico para tratar su ludopatía. Al estar Mitka ingresado y Fiodor, el padre, también, nos evitaríamos la discusión que tiene lugar al principio de la novela y que hace a Mitka principal sospechoso de la muerte del padre y candidato número uno a convertirse en Edipo.


         Iván, el poeta, el racionalista a ultranza, el agnóstico estaría escribiendo en alguna publicación del grupo PRISA o en la SEXTA, pese a las discrepancias de ambas cadenas. Firmaría libros en la Feria del Libro madrileña y estaría libre de toda culpa porque habría visitado a un psicólogo argentino.


         Aliosha, mi pobre Aliosha, el místico, el teólogo, el novicio, habría contactado con un grupo Zen y andaría por esos mundos de Dios vestido con una túnica azafranada. Publicaría un libro como el de Pablo D’Ors que se vendería con gran éxito en la FNAC y en AMAZON.ES. Terminaría casado con una psicóloga (española o argentina, me da igual) y escribiendo libros de autoayuda con mucha meditación y muchas sentadas para alcanzar el nirvana.


         Smerdiakov habría estado desde pequeño en manos de los Servicios Sociales con lo que se habría evitado el asesinato de varios gatos. Sin embargo, su excesivo trato con psicólogos y pedagogos, le habría llevado a un estado mental irrecuperable que le habría llevado a un hospital psiquiátrico a un partido político en el que hubiera conseguido alguna asesoría bien pagada con la cja B y se podría haber comprado algunas finquillas.


         ¿Y Dios, ¡qué habría sido de Dios? muy sencillo: sería compañero del padre, de Fiodor, en la misma residencia de ancianos.


         ¡Que don Fiódor Mijáilovich Dostoyevski  me perdone esta pequeña broma literaria!



EL DÍA DEL ORGULLO GAY




En estos días pasados, se ha celebrado en Madrid el Día del Orgullo Gay lo que ha supuesto una alegría para unos y una tristeza, casi un desdoro y hasta un cabreo monumental para otros. Vaya en primer lugar mi respeto por el colectivo gay tantos años torturado por bromas y veras, no sólo en España, sino en otros lugares en donde ser gay te puede costar la vida y sirva como ejemplo de lo que digo la actitud de los radicales islámicos o, en tiempos pasados, los asesinatos de homosexuales perpetrados por Stalin de los que la izquierda, tan callejera y panfletaria, sufre un curioso olvido. (Por cierto, ¿saben esto los gays que en la manifestación llevaban la bandera del arco iris con la hoz y el martillo?) Dicho esto, también tengo que decir que la fiesta en cuestión me parece chabacana, zafia y de mal gusto. Lo dice muy bien un homosexual declarado, que tuvo que abandonar España en los sesenta, como es Álvaro Pombo: “No puedo soportar a la gente que se empeña en celebrar el día del Orgullo Gay. No entiendo por qué se sienten orgullosos de enseñar, cada año, sus culos y demás vergüenzas por las calles” Y en unas declaraciones publicadas en el Diario de Léon, dice unas palabras que copio: “Yo me manifiesto en público escribiendo. Los homosexuales tienen que construir una nueva narración, que no sea la de la subcultura gay, sino una narración amorosa profunda y seria y, sí, posiblemente integrada. A mí la cultura gay tal y como se manifiesta, lo que se vende como cultura gay, me cansa un poco y me preocupa su frivolidad. La falta de sustancia acaba hiriendo” Mejor no se puede expresar y es que una cultura gay basada en lo frívolo, en lo vulgar, en lo chabacano no lleva a ninguna parte. Lorca lo dejó muy claro en su Oda a Walty Whitman; Cernuda no creo que participara en estas manifestaciones de lo procaz y don Vicente Aleixandre, tan callado, no creo que fuera en una carroza con el culo al aire. El mundo homosexual tiene que reivindicar una cultura enorme (grandes artistas han sido y son homosexuales), pero quedarse en “hacer la loca” por las calles de Madrid con el beneplácito y la subvención de doña Manuel Carmena no lleva nada más al ridículo, al chiste barato de taberna y dominó. Frente a tanta testosterona barata delos machos ibéricos hay que presentar los poemas de Lorca, de Cernuda, de Aleixandre; la prosa de Pombo, la música de Chaikovski. Lo de los culos al aire y las meadas en las estatuas alienta y da sentido a las bromas hirientes, a los chistes de mariquitas, - que tan sólo servían para hacer reír al señorito analfabeto y copulador de turno en el casino- ,  y al ataque al homosexual. Y es que,  en el fondo,  se ve en esta actitud hostil el miedo a la parte femenina que todos tenemos incluido ese otro “colectivo” también tan repelente: el del macho ibérico que ni siquiera habla de la homosexualidad para que su hombría, que se refleja en eructar sonoro, hablar de fútbol, y quejarse de lo poco que folla, no sufra menoscabo. ¡Miquelarena, qué país!

 

jueves, 13 de julio de 2017

DON GREGORIO MAYÁNS Y SISCAR


Siguiendo con personajes de la Ilustración en España, nos dedicamos hoy a Gregorio Mayáns y Siscar, el gran erudito valenciano nacido en Oliva, un nueve de mayo de 1699. Estudia Derecho en Valencia y en 1719 va a Salamanca para profundizar en estos estudios. Allí conoce, por medición de su profesor Borrull,  a Manuel Martí, deán alicantino que le va a iniciar en las humanidades del Renacimiento español. A partir de aquí, Mayáns dedicará gran parte de su provechosa vida a recuperar toda la tradición cultural que el Barroco había dejado olvidar. Su amor por Juan Luis Vives fue proverbial y en la  edición de sus obras, en cuyo transcurso le sorprendió la muerte ya octogenario, y de las que tenía un ejemplar don Antonio Fontán en los cursos de doctorado allá por 1991. Por don Antonio Fontán, mi caro maestro, conocí a este erudito valenciano.  Sin embargo, aun con suficientes méritos no para una entrada de blog, sino para cien, lo traigo porque tuvo el bueno de don Gregorio la osadía de proponer una reforma educativa en la que destacaba, por ejemplo, la enseñanza del latín en castellano (se enseñaba el  latín en latín) y que se estudiaran para el aprendizaje autores clásicos y no autores de latín eclesiástico, algo que ya había propuesto en el siglo XVI el humanista español Pedro Martín Abril. Esta propuesta de reforma educativa se la presenta al ministro de turno, José Patiño, que ni se digna en contestar: el pobre Mayáns murió esperando la respuesta del ministro. ¿No es esta historia conocida en España? ¿No nos suena de algo ese “silencio administrativo” de la Administración, sea de la época que sea,  en especial cuando se trata de la maltrecha educación Educación? ¿No os parece que estamos tratando de un tema actual? ¡Ay, Señor, que ya estamos en tratos con  la triste España sin ventura!

EL CONVENTO DE CASARÁS


Aquel personaje inefable que fue Pepín Folliot nos contaba en aquellas tardes de nieve y chimenea de la Fuenfría que un amigo suyo, husmeando por el Convento de Casarás había encontrado algún cáliz y hasta algún hisopo de plata. Pepín contaba tan bien las cosa que nos lo creíamos todo y, cuando remontábamos la Fuenfría y bajábamos hasta el bellísimo paraje en donde están las ruinas de Casarás, queríamos tener la misma suerte que el amigo de Pepe y encontrar algún cáliz de oro entre las viejas piedras. Pero lectura por aquí, lectura por allí, la historia ha puesto en su sitio a estas ruinas. Vamos por partes, como le gustaba decir a Jack el Destripador.

         En el siglo XVI, el rey Felipe II, para poder pasar mejor la sierra de Guadarrama por el paso de la Fuenfría, encargó a su  secretario Francisco de Eraso la construcción de un pabellón real que pasó a llamarse la Casa de Eraso muy usada por los monarcas en su viaje al palacio de La Granja.

         Cuando don Pascual Madoz pregunta a los lugareños de Valsaín por esas ruinas le dicen que son de Casarás, una deformación fonética de Casa de Eraso> Caseraso> Casaraso> Casarás y don Pascual afirma que son los restos de un antiguo convento templario sin duda recogiendo la voz del pueblo que consideraba que toda ruina tenía que ser eclesiástica y, a poder ser, con carácter mágico. Y así es como se formó “el mito del convento” que pervivió durante algunos años y que se reavivó gracias  la literatura de Jesús de Aragón (siempre digo lo mismo, pero  el tío Jesús merece una página por sí solito) que hizo que hasta Valsaín llegara desde París Hugo de Marillac, caballero templario, que llevó en una carreta un gran tesoro, el tesoro de Casarás que seguiría guardado en pasadizos secretos bajo las ruinas del monasterio.

         Ahora sabemos que no existió tal monasterio nada más  en la cabeza del pueblo llano y de la cabeza literaria de Jesús de Aragón; que Hugo de Marillac no llegó nunca a Valsaín y que no existe tal tesoro; que las ruinas de Casarás son “tan sólo” los restos de un albergue real para los viajes a La Granja, pero el día que vayamos, en honor a ti, Pepe, seguiremos buscando algún cáliz de oro, algún hisopo de plata o el anillo de Hugo de Marillac. Y es que un servidor le debe este mundo mágico a aquel señor que hizo la quinta escalada al Naranjo de Bulnes (Picu Urriellu para los asturianos que lean estas líneas), que recorrió el Pirineo haciendo la variante salida de los españoles en el Couloir de Gaube o que se marcó alguna vía en Los Galayos. Gracias, Pepín, por tantas tardes de “pandingu” y chimenea, de bromas y de risas, de historias montañeras y del Banco de Santander. Porque tengo que decir para aquellos que no lo sepan que don José González Folliot era mucho Pepín.